Descubre cómo empezar a cocinar desde cero con esta guía sencilla y práctica. Aprende paso a paso a organizarte, elegir utensilios, preparar tus primeros platos y disfrutar del proceso sin estrés.
Cocinar puede parecer un mundo si nunca lo has hecho, lees una receta y ves palabras que no entiendes, tiempos que parecen imposibles y utensilios que no sabes siquiera si los tienes. Pero te aseguro que cualquiera puede aprender a cocinar, no hace falta experiencia ni talento, sólo ganas de probar, paciencia y un poco de curiosidad.
Yo también empecé sin tener ni idea. Recuerdo la primera vez que intenté hacer un arroz, se me pasó tanto que parecía puré. Pero cada intento fue un paso más y con el tiempo aprendí que cocinar no va sólo de seguir pasos, sino de poner atención, cariño y disfrutar.
En esta guía quiero contarte todo lo que me habría gustado saber cuando di mis primeros pasos. No vas a encontrar tecnicismos ni recetas imposibles, sólo consejos reales y prácticos, te acompañaré desde lo más básico hasta los primeros platos, con ideas sencillas y trucos para que empieces con confianza.
Y lo más importante: quiero que te lo tomes como algo tuyo, sin exigencias. Cocinar puede ser una experiencia bonita, relajante y muy gratificante.
Empezar a cocinar: más fácil de lo que parece.
Mucha gente cree que empezar a cocinar es complicado, pero no lo es. Lo difícil es quitarse el miedo a empezar.
Cuando no tienes práctica, lo normal es dudar de todo, desde cuánta sal poner hasta cuánto tiempo dejar algo al fuego, pero eso se aprende, igual que cualquier otra cosa.
No hay que hacerlo perfecto, ni siquiera tienes que hacerlo bien al principio, lo importante es hacerlo. Cada vez que cocines aprenderás algo nuevo.
Mi consejo es que empieces con cosas sencillas, platos que no te agobien. Cuando te salgan, sentirás esa pequeña satisfacción que da ver algo hecho por ti. Poco a poco, ganarás confianza y cocinar dejará de ser un reto para convertirse en un momento que disfrutas.
Por qué merece la pena empezar a cocinar.
Cocinar cambia tu forma de vivir, te conecta contigo, con lo que comes y con las personas a las que cocinas. Es un acto de cuidado, cuidas tu cuerpo, tu mente y tu tiempo.
Cuando cocinas, decides lo que entra en tu plato, sabes lo que comes, lo adaptas a ti, a tus gustos, a tu energía. Además, cocinar relaja, te centra en el presente y es una especie de meditación con aroma a ajo y cebolla.
Y no hay nada más reconfortante que probar algo que has hecho tú y pensar: que rico está!.
Empezar a cocinar también te da independencia, no dependes de comida preparada ni de restaurantes, puedes improvisar, crear, ajustar los sabores a tu manera… Y aunque te equivoques, siempre aprenderás algo.
Qué necesitas para empezar a cocinar: lo justo y necesario.
Cuando ves una cocina profesional parece que hay que tener mil utensilios pero, en realidad, para empezar sólo necesitas lo básico.
Utensilios imprescindibles.
- Una sartén mediana y otra pequeña.
- Una olla grande y un cazo.
- Una tabla de cortar.
- Un cuchillo grande y uno pequeño que corten bien.
- Una espátula y una cuchara de madera.
- Un colador.
- Un bol grande para mezclar.
- Un rallador.
- Un horno o un microondas.
Con eso ya puedes preparar la mayoría de las recetas. No hace falta tenerlo todo de golpe, si te gusta y vas practicando, poco a poco, irás comprando más cosas.
Ingredientes básicos para empezar a cocinar.
Con una despensa sencilla puedes cocinar muchísimo, aquí tienes lo que nunca falta en la mía:
- Aceite de oliva.
- Sal y pimienta.
- Ajo y cebolla.
- Harina.
- Leche.
- Arroz y pasta.
- Huevos.
- Pan rallado.
- Legumbres en bote.
- Tomate frito o natural.
Con eso puedes hacer decenas de platos sin complicarte, lo importante es tener ingredientes versátiles y frescos.
Organiza tu cocina para empezar a cocinar a gusto.
Cocinar en una cocina desordenada es como intentar leer con ruido de fondo, cuesta concentrarse. Lo primero que te recomiendo es crear un pequeño espacio donde puedas moverte y trabajar sin agobio.
Ten los utensilios que más usas a mano. El aceite, la sal y los cuchillos deberían estar siempre accesibles. Guarda las cosas por zonas: los cuchillos juntos, los cazos juntos, los ingredientes secos en el mismo estante…
Si tu cocina es pequeña, no te preocupes, lo importante no es el tamaño, sino el orden. Incluso con una encimera mínima puedes cocinar si te organizas bien.
Y un truco que me ayudó mucho al principio: limpia mientras cocinas. Si vas recogiendo, al terminar no tendrás el caos típico de los primeros intentos.
Empieza a cocinar con recetas fáciles.
No te compliques, empieza con recetas de tres o cuatro ingredientes. Lo importante al principio es familiarizarte con el fuego, los tiempos y los sabores. Puedes ayudarte de libros , como el que he escrito para ayudar a los que empiezan pero de verdad, desde cero.
Algunas ideas que nunca fallan son los huevos revueltos, la pasta con tomate, el arroz con verduras o una crema de calabaza.
Son platos que enseñan lo básico: cortar, cocer, sofreír, probar y ajustar.
Cuando aprendas eso, tendrás el control de casi todo lo que venga después, por ejemplo, si sabes hacer una bechamel, puedes preparar croquetas, lasaña o gratinados. Si aprendes a cocer arroz, podrás hacer risotto o ensaladas de arroz.
Cada plato que hagas es un paso. No corras, disfruta el proceso.
Aprende a leer recetas.
Leer una receta antes de cocinar parece obvio, pero muchas veces no lo hacemos, y luego nos damos cuenta de que el horno tenía que estar precalentado o que faltaba algo.
Antes de empezar, lee la receta entera y prepara los ingredientes, así cocinarás tranquila, sin prisas. Si ves alguna palabra que no entiendes, búscala. Poco a poco, te irás familiarizando con los términos. Es algo que también explico en mi libro.
No tengas miedo de adaptar. Si no tienes zanahoria, usa calabacín, si no hay mantequilla, prueba con aceite. La cocina es flexible, no se trata de seguir reglas, sino de encontrar tu forma de hacer las cosas.
Pierde el miedo al fuego y al horno.
El fuego y el horno imponen respeto, sobre todo, al principio, pero con la práctica verás que no tienen misterio.
Empieza con fuegos medios. Si ves que algo se quema, baja la temperatura. Observa, huele, escucha, cuando una comida está en su punto, lo notas.
Con el horno pasa igual. Prueba primero recetas sencillas como verduras asadas o pollo al limón, así te acostumbras a los tiempos y aprendes cómo se comporta tu horno.
Cocinar no es sólo cuestión de técnica, también es intuición, y esa intuición se desarrolla con el tiempo.
Mis primeros platos fáciles.
Todavía recuerdo los primeros platos que me salieron bien y todavía los repito, aquí tienes algunos que te servirán para practicar y empezar a cocinar:
- Pasta con tomate y orégano.
- Tortilla francesa.
- Arroz blanco con un chorrito de aceite de oliva.
- Crema de calabaza.
- Pollo al horno con patatas.
- Lentejas rápidas con verduras.
- Galletas sencillas de mantequilla.
Estas recetas enseñan mucho sin complicarte. Cuando las domines, te sentirás más cómoda y lista para probar cosas nuevas.
Cómo mejorar poco a poco.
Cocinar se aprende con la práctica, no hay atajos, ni hay trucos mágicos. Cada vez que prepares algo, fíjate en los detalles, qué textura tiene, cómo cambia el color, cuánto tarda en hacerse.
No te obsesiones con hacerlo perfecto, nadie nace sabiendo y no te compares con los demás. Cada persona tiene su ritmo.
Algo que me ayudó mucho fue repetir las recetas que me salían bien, eso da confianza. Luego puedes ir variando, cambiar un ingrediente, probar una nueva especia, improvisar…
Y si algo sale mal, ríete. Todos tenemos historias de platos fallidos, son parte del aprendizaje.
Cómo conservar la comida y ahorrar tiempo.
Uno de los secretos de la cocina es aprender a conservar, no sólo te ahorra tiempo, también evitas tirar comida.
Guarda las sobras en recipientes herméticos, si es de cristal mejor, así ves lo que hay. En la nevera, los guisos duran tres días sin problema. En el congelador, puedes tenerlos meses.
A mí me gusta cocinar el doble y guardar una parte, así siempre tengo comida lista cuando no me apetece cocinar. También preparo bases como caldo o salsa de tomate, y las guardo para usarlas en distintos platos. Cocinar con previsión te da mucha tranquilidad.
Trucos sencillos que ayudan mucho.
- Prueba siempre los platos antes de servir. Así puedes ajustar sabores.
- Cocina con buena luz. Ver bien lo que haces evita errores.
- Limpia mientras cocinas, no después.
- Deja reposar algunos platos, los sabores se asientan y mejoran.
- Pon música o un podcast mientras cocinas y convierte el momento en algo tuyo.
Preguntas frecuentes.
¿Y si algo me sale mal?
No pasa nada, todos nos equivocamos. Lo importante es entender qué ha fallado y volver a intentarlo.
¿Cuánto tiempo se tarda en aprender?
Depende de cuánto practiques. En pocas semanas notarás cambios, en unos meses te sentirás con soltura para cocinar incluso sin recetas.
¿Es más caro cocinar en casa?
No, de hecho es más económico. Además aprovechas mejor los ingredientes y controlas las cantidades.
¿Tengo que pesar todo al principio?
Si te ayuda, sí. Pero con el tiempo aprenderás a calcular a ojo.
¿Y si no tengo tiempo?
Prepara platos rápidos o deja cosas listas. Un arroz, una crema o un guiso aguantan varios días, la clave está en organizarte.
Mi experiencia aprendiendo a cocinar.
Cuando empecé a cocinar lo hacía por necesidad, pero, poco a poco, se convirtió en algo que me hacía sentir bien, era mi rato de desconexión, mi espacio para cuidar de mí.
Recuerdo el olor de mis primeros platos, el ruido del aceite, la sensación de abrir el horno y ver que algo había salido bien.
Cocinar se convirtió en una forma de calmarme, de crear y de disfrutar. Por eso siempre digo que no se trata sólo de comer, cocinar también alimenta el alma.
Aprender a cocinar desde cero no es difícil, es cuestión de empezar. No necesitas hacerlo perfecto, ni tener mucho tiempo, ni gastar dinero, sólo necesitas dar el primer paso.
Cocinar es una forma de expresarte, de cuidar y de disfrutar de lo simple, cada receta, incluso la que sale mal, te enseña algo. Y un día, sin darte cuenta, estarás preparando tu comida favorita sin mirar ninguna receta.
No te rindas si algo se quema o está saldo, son pequeñas anécdotas del camino. Lo importante es seguir intentándolo.
¿Estás empezando a cocinar o ya has dado tus primeros pasos? Cuéntame en los comentarios qué plato te gustaría aprender primero o cuál ha sido tu mejor descubrimiento en la cocina. Me encantará leerte.




