Aprende cómo hacer bolitas de patata y queso doradas, crujientes y con un interior cremoso. Receta paso a paso, trucos infalibles y variaciones para un aperitivo perfecto.
Hay recetas que parecen sencillas pero esconden un encanto especial. Las bolitas de patata y queso son una de ellas: un bocado redondo, con un exterior dorado y crujiente, que esconde un corazón cremoso de queso fundido. Son perfectas para una cena informal, una reunión de amigos, o como aperitivo estrella en una fiesta.
La magia está en su textura y en ese momento en el que, al morder, el queso se funde y se mezcla con el sabor suave de la patata. Prepararlas en casa no sólo es fácil, sino que te permite jugar con ingredientes y darle tu toque personal.
Las bolitas de patata y queso combinan lo que todos buscamos en un aperitivo: textura crujiente, sabor reconfortante y un interior que sorprende. Además, son rápidas, económicas y adaptables a cualquier gusto. Se pueden preparar con antelación, lo que las convierte en la elección perfecta para reuniones o cenas improvisadas.
No necesitas ser un chef para conseguir un resultado espectacular. Con esta receta, tendrás unas bolitas que desaparecerán de la mesa en cuestión de minutos.
Aprende a hacer bolitas de patata y queso doradas, crujientes y con un interior cremoso. Receta paso a paso, trucos infalibles y variaciones para un aperitivo perfecto.

Lava las patatas y cuécelas con piel durante 20-25 minutos hasta que estén tiernas. Pélalas aún tibias para conseguir un puré más suave. Tritura con un pasapurés o tenedor hasta eliminar todos los grumos.

Añade sal, pimienta al gusto. Incorpora la mantequilla y el queso rallado. Mezcla poco a poco, para obtener una masa manejable, que no se pegue en las manos.

Toma una porción de masa, cierra y redondea con las palmas hasta obtener una bolita compacta.

Pasa cada bolita por huevo batido y por pan rallado.
Antes de freírlas déjalas unos 10 minutos en el congelador, para que cojan consistencia.

Fritas: Calienta aceite abundante a temperatura media-alta. Fríe en tandas durante 3-4 minutos hasta que estén doradas.
Al horno: Coloca en bandeja con papel de hornear y un chorrito de aceite. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, volteando a mitad del tiempo.
Sirve calientes para que el queso esté fundido. Acompaña con salsas como alioli, mayonesa de hierbas, salsa barbacoa o un toque de mostaza y miel.
Si la mezcla está muy blanda, añade un poco de pan rallado. La masa debe poder moldearse sin romperse.
Cierra bien cada bolita y asegúrate de que el aceite esté caliente, pero no humeante. Una temperatura media-alta es la clave para que se cocinen de forma uniforme.
Si te sobran, guárdalas en un recipiente hermético en la nevera hasta 48 horas. Para recuperar su textura crujiente, recalienta en horno a 180 °C, durante 10 minutos. También puedes congelarlas ya rebozadas (sin freír), y cocinarlas directamente sin descongelar.
Hacer bolitas de patata y queso en casa es más que cocinar: es crear momentos de disfrute compartido. Cada bocado combina la suavidad de la patata con el sabor fundente del queso, envueltos en una capa dorada y crujiente.
Es una receta que invita a improvisar, probar nuevos sabores y sorprender a los tuyos sin esfuerzo. Así que la próxima vez que busques un aperitivo fácil y espectacular, ya sabes: prepara estas bolitas y deja que hablen por sí solas.
¿Has probado esta receta, o tienes tu propio truco para que las bolitas de patata y queso queden perfectas? Cuéntamelo en los comentarios, suscríbete para no perderte más ideas deliciosas, y comparte esta entrada con quien sepas que no podrá resistirse a probarlas!
Y si te gustan los aperitivos crujientes, no dejes de probar las croquetas de cocido o las de jamón, no dejaran ni las migas!