Descubre cómo preparar cocido andaluz en olla lenta paso a paso, con ingredientes tradicionales, trucos caseros, tiempos perfectos, conservación, preguntas frecuentes y todo lo que necesitas para un cocido lleno de sabor y tradición.
Si alguna vez has pensado que hacer cocido es complicado o que no tienes tiempo, quédate conmigo. Porque este cocido se hace solo… pero se disfruta de verdad.
Antes de meternos en harina (o en garbanzos), quiero parar un momento aquí. Porque cuando hablamos de cocido, muchas veces pensamos en el madrileño, el montañés, el maragato… pero el cocido andaluz tiene su propia personalidad.
El cocido andaluz es un cocido sencillo, sin excesos, pero lleno de sabor. Se basa en buenos garbanzos, carnes sabrosas y verduras básicas. No necesita complicaciones porque su fuerza está en el producto y en el tiempo de cocción.
En el cocido andaluz, el caldo es protagonista absoluto. Limpio, profundo, reconfortante. Es ese caldo el que luego se convierte en sopa, en base para otros platos o en oro líquido para los días fríos.
Nada se tira, del cocido sale la sopa, la pringá, croquetas, ropa vieja… Es cocina de sentido común, de respeto por los alimentos y de sacar el máximo partido a cada ingrediente.
Te voy a ser sincera: desde que hago el cocido en olla lenta, no he vuelto atrás. No porque no se pueda hacer de otra manera, sino porque esta forma encaja perfectamente con la vida de ahora.
Esto es lo que más me gusta. Metes los ingredientes, programas la olla… y te olvidas. No hay que vigilar, no hay que remover, no hay que estar pendiente del fuego.
La cocción lenta y constante hace que los sabores se integren de una manera increíble. El caldo queda más redondo, más sabroso, más “cocido de antes”.
Las carnes quedan melosas, se deshacen sin perder jugosidad. No hay cortes duros ni secos.
Puedes hacerlo de noche, dejarlo listo por la mañana o programarlo para que esté hecho al llegar a casa. Es perfecto para batch cooking y para comer bien sin complicarte.
Si hay algo importante en un cocido, son los garbanzos. Yo siempre uso garbanzos secos, puestos a remojo la noche anterior con agua y un poquito de sal.
Si usas garbanzos de buena calidad, el resultado cambia muchísimo. Quedan mantecosos, suaves y llenos de sabor.
Después de hacerlo muchas veces, he aprendido pequeños detalles que marcan una gran diferencia. Te los dejo aquí porque son oro puro.
La olla lenta no necesita que estés pendiente. Remover puede romper los garbanzos y enturbiar el caldo.
Las carnes y embutidos ya aportan sal. Ajustarla al final es mucho más fácil que arreglar un cocido salado.
En la olla lenta no hace falta espumar como en una olla tradicional. El caldo queda limpio igualmente.
Si puedes, deja reposar el cocido un rato antes de servir. Incluso de un día para otro está todavía mejor.
Todas hemos cometido errores alguna vez. Aquí te cuento los más habituales para que no te pasen.
El cocido necesita agua suficiente. Si te quedas corta, los garbanzos pueden quedar secos. Mejor pasarse un poco.
No todos los garbanzos son iguales. Un buen garbanzo marca la diferencia entre un cocido normal y uno espectacular.
El cocido necesita tiempo. Si lo haces con prisas, no es cocido, es otra cosa. La olla lenta brilla cuando se le da su tiempo.
Los embutidos y algunas verduras agradecen entrar más tarde. No es complicación, es cariño.
Una de las cosas más bonitas del cocido es que cada casa lo hace un poco suyo. Te cuento algunas adaptaciones que funcionan muy bien.
Reduce el tocino.
Usa más verduras.
Añade más pollo y menos carne roja.
El sabor sigue siendo increíble, pero el resultado es más suave.
Añade más morcilla y chorizo.
Usa carne de cerdo adicional.
Ideal para días fríos o comidas familiares largas.
Puerro, nabo y calabaza.
No es lo más tradicional, pero queda riquísimo y muy completo.
El cocido da para mucho más que una comida y esto, para mí, es una de sus mayores virtudes.
El caldo se puede usar para sopas diferentes: con fideos, con arroz, con sémola… Cada día parece una receta nueva.
Con los garbanzos y las carnes sobrantes puedes hacer ropa vieja salteada con ajo, cebolla y pimentón. Es una maravilla.
Una de mis favoritas. Con la carne desmenuzada haces croquetas increíbles.
Ese caldo es oro. Guárdalo como un tesoro.
Hay algo muy bonito en este tipo de recetas. Pones los ingredientes, tapas la olla y sigues con tu día. Mientras tanto, la casa se va llenando de un aroma que te recuerda que comer bien no tiene por qué ser complicado.
Si no tienes olla lenta no pasa nada, lo puedes hacer con olla normal.
Si hay algo que me encanta del cocido, además de comerlo, es que se presta muchísimo a cocinar “de más” y tener comidas listas para varios días. Pero claro, hay que conservarlo bien para que mantenga el sabor y la textura.
En la nevera, el cocido dura entre 3 y 4 días si lo guardas bien. Lo que hago yo para que se conserve perfecto:
Separar el caldo del resto: guardo el caldo colado en una jarra o tupper grande y los garbanzos/carnes/verduras en otro recipiente.
Recipientes herméticos: el cocido coge olores fácilmente, y además se reseca menos.
Enfriar antes de guardar: no lo meto hirviendo en la nevera. Lo dejo templar y lo guardo.
Truco de cocina: al día siguiente siempre se forma una capa de grasa encima del caldo. A mí me encanta, porque si la retiras con una cuchara el caldo queda más limpio y ligero, y si te gusta más contundente, la dejas. Tú decides.
Esto te lo digo con toda la seguridad del mundo: el cocido al día siguiente está más rico. Los sabores se asientan, el caldo se redondea y todo queda más integrado.
Por eso, si lo haces para invitados, a veces incluso es mejor prepararlo el día anterior y solo tienes que calentar y servir.
Aquí la olla lenta es una bendición, porque puedes hacer mucha cantidad y congelar por raciones.
El caldo se congela de maravilla. Yo lo congelo en tuppers o bolsas aptas para alimentos, por raciones.
Los garbanzos: también congelan muy bien si van con un poquito de caldo.
La carne: congela bien, sobre todo el morcillo y el pollo, aunque puede perder un pelín de textura (nada grave).
Las patatas: aquí cuidado. Las patatas congeladas cambian de textura y pueden quedar harinosas. No es que estén malas, pero no quedan igual.
En la nevera la noche anterior, si puedes. O directamente al fuego suave si vas con prisa.
Importante: recalienta despacio, sobre todo el caldo, para que no se “agite” y pierda ese punto limpio.
Te cuento mi forma favorita de organizarlo, que es de esas cosas que te hacen sentir que estás cuidándote sin complicarte.
Día 1: cocido completo (caldo + garbanzos/verduras + carnes).
Día 2: sopa de fideos con caldo + ropa vieja con garbanzos y carne.
Día 3: croquetas o bocadillo con lacarne + ensalada.
Día 4: caldo como base para arroz, guiso o, incluso, unas lentejas “vitaminadas” con ese sabor
Y así, sin darte cuenta, has cocinado una vez y has comido varios días como una reina.
Descubre cómo preparar cocido andaluz en olla lenta paso a paso, con ingredientes tradicionales, trucos caseros, tiempos perfectos, conservación, preguntas frecuentes y todo lo que necesitas para un cocido lleno de sabor y tradición
La noche antes, pongo los garbanzos en abundante agua fría. Deben quedar bien cubiertos porque aumentan de tamaño.
Los dejo entre 10 y 12 horas. Al día siguiente los escurro y los enjuago.
En la olla lenta pongo primero los garbanzos escurrido, encima coloco las carnes: morcillo, pollo, hueso y tocino. Después añado las verduras: zanahoria, patata y apio si lo uso.
No lo remuevo, simplemente los coloco bien repartidos.
Cubrir todo con agua fría hasta que sobrepase unos 3 o 4 centímetros los ingredientes. No te quedes corta, porque parte del agua se absorberá.
Yo lo hago así:
En baja: entre 8 y 10 horas
En alta: entre 5 y 6 horas
Dependerá de tu olla y del tamaño de los ingredientes, pero estas cifras funcionan muy bien.
No añado sal al principio. Prefiero ajustarla al final.
Este momento es maravilloso. Abres la tapa y el olor lo invade todo. El caldo está oscuro, brillante, lleno de matices. Las carnes están tiernas y los garbanzos en su punto.
Aquí es cuando ajusto la sal, pruebo y sonrío, porque sé que el cocido ha salido bien.
Hacer cocido andaluz en olla lenta es una de esas cosas que, una vez la pruebas, se queda contigo. Porque no es solo el sabor, es la sensación de volver a la cocina de siempre sin renunciar a la comodidad de ahora.
Es el plato que te arregla una semana entera. El que te reconcilia con los días fríos. El que convierte una casa en hogar con solo un olor.
Si estás empezando con la olla lenta, este cocido es una receta ideal para enamorarte de ella.
Ahora te toca a ti, que esto no sea un monólogo. Cuéntame en comentarios:
¿En tu casa el cocido lleva hierbabuena en el caldo o eres más de sopa clásica?
¿Eres de pringá en pan o de comer las carnes aparte?
¿Qué ingrediente no falta nunca en tu cocido?
¿Quieres que prepare una versión más ligera o una versión “para fiesta”?
De verdad, me encanta leer tus costumbres, porque cada casa tiene su cocido y eso es lo bonito.