Aprende a preparar la auténtica caballa a la portuguesa con una receta fácil, paso a paso, llena de sabor y consejos prácticos para que quede perfecta, ¡y además se conserva genial!
Esta receta la descubrí en casa de una amiga que cocina como los ángeles y que, sin avisar, me regaló una receta que ahora tengo tatuada en el corazón culinario.
La primera vez que la probé me quedé en silencio. El sabor del tomate cocinado a fuego lento con las cebollas, el ajo que se notaba sin molestar, y ese punto del caldo… Madre mía!Y la caballa, humilde, sabrosa, con su piel tostada y jugosa por dentro.
Lo mejor es que es facilísima de hacer. Solo necesitas ingredientes de los que siempre tienes en casa y unas caballas frescas.
Cuando termine de hacerse, déjala reposar unos cinco minutos. Este paso, aunque suene mínimo, marca la diferencia. Los sabores se asientan, el pescado no se reseca, y te da tiempo a preparar una buena presentación.
Sirve cada caballa con una cucharada generosa del sofrito por encima. Me encanta acompañarlo con pan rústico para mojar (¡fundamental!), y una ensalada sencilla con rúcula, tomate y cebolla roja para equilibrar.
Por encima, un poco de perejil fresco picado y, si tienes, unas aceitunas negras. El contraste es maravilloso.
Después de hacer esta receta muchas veces, he ido afinando detalles que marcan la diferencia. Te los dejo por aquí porque seguro que te ayudarán:
El sabor del pescado cambia muchísimo si no es fresco. Si no encuentras caballa fresca, puedes usar caballa en conserva, pero el resultado no será igual. También puedes usar otro pescado, como jurel o trucha.
Aquí está la clave del saborr, u buen sofrito no se hace en cinco minutos. Dedícale su tiempo y te lo devolverá en cada bocado.
Si lo añades antes, la salsa queda muy líquida. Tienes que dejar que el tomate se concentre y luego ya sí, el vino para redondear.
Una pizca de guindilla le da ese toque que despierta el plato. No es obligatorio, pero si te gusta el picante, ni te lo pienses.
Una de las maravillas de esta receta es que aguanta genial de un día para otro. De hecho, muchas veces incluso está más rica al día siguiente, porque los sabores se integran más.
Déjala enfriar completamente y guárdala en un recipiente hermético. Aguanta sin problemas 2 o 3 días. Para calentarla, lo mejor es hacerlo en el horno con calor suave, o en una sartén con tapa.
Sí, puedes hacer una versión de conserva casera si te animas. Solo tienes que esterilizar tarros de cristal, llenarlos con caballa ya cocinada (mejor desmenuzada y sin espinas), cubrirla con el sofrito y un buen aceite de oliva. Cierra bien y hierve los botes durante 30 minutos para hacer el vacío. Así tienes caballa a la portuguesa lista para cuando quieras.
Si necescitas más recetas con caballa, pruébala con tomate, está buenísima!
Aprende a preparar la auténtica caballa a la portuguesa con una receta fácil, paso a paso, llena de sabor y consejos prácticos para que quede perfecta, ¡y además se conserva genial!

Yo empiezo siempre pelando y cortando las cebollas en juliana fina. Lo mismo con los pimientos: en tiras. Los ajos, picados, me gusta que suelten sabor sin dominar.
En una sartén grande o cazuela baja, echo un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y, cuando está caliente, añado la cebolla, el ajo, y los pimientos. Lo dejo hacer a fuego medio-bajo, sin prisas, hasta que todo está blandito y empieza a dorarse, añade la patata.
Cuando ya todo huele de escándalo, echo el pimentón (fuera del fuego para que no se queme) y rápidamente el tomate. Remuevo bien, subo un poco el fuego y dejo que todo se cocine hasta que el tomate pierde el agua y empieza a espesar. Entonces le añado el vino blanco y dejo que reduzca unos minutos.

Añade el caldo de verduras, espera que vuelva a hervir y añade los guisantes. Deja que se cocine todo unos 15 minutos.
Añade los guisantes congelados (si son frescos, añádelos con la patata).

A continuación, por los filetes de caballa, tapa y cocina unos 5-7 minutos, hasta que el pescado esté hecho.
Rectifica de sal
¿Te animas a probarla?
Si has llegado hasta aquí, seguro que estás salivando un poco. ¿A que sí? Pues te animo de corazón a que la pruebes. No necesitas ser una chef profesional, solo tener ganas de cocinar con cariño y disfrutar de lo que haces.
Cuando la hagas, ¡cuéntamelo! Me encantará saber si te ha gustado, si le has puesto tu toque o si la has compartido con alguien especial. Si buscas más recetas con pescado pásate por la sección del blog, seguro que encuentras algo que te gusta ^^
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