Ensalada de patata, zanahoria y remolacha llena de sabor, color y tradición. Te cuento la receta paso a paso, variantes, trucos, historia, formas de conservarla y cómo sacarle el máximo partido para que te dure varios días perfecta.
Hay recetas que te conquistan despaci, no llegan con fuegos artificiales ni ingredientes exóticos. Llegan cuando menos te lo esperas y se quedan contigo para siempre, como esta ensalada de patata, zanahoria y remolacha.
Recuerdo la primera vez que la probé en casa de una amiga. Ella la sirvió sin darle importancia, casi disculpándose por la sencillez del plato. Pero al primer bocado me quedé en silencio, tenía todo lo que me gusta en una ensalada: colores que dan alegría, sabores que combinan sin pelearse y una textura que te hace volver a la cuchara una y otra vez.
Desde entonces la preparo muchísimas veces. A veces como plato principal, a veces como acompañamiento, otras veces para guardar en la nevera y tener algo rico listo en un momento. Y lo mejor es que siempre triunfa. Tiene ese equilibrio perfecto entre frescura, dulzor suave, cremosidad y ese toque tan especial de la remolacha.
Sé que cuando la pruebes tú también vas a quedarte sorprendida. Es de esas recetas que te hacen pensar por qué no las has añadido a tu vida antes.
Este tipo de ensaladas con base de patatas cocidas y verduras tiene raíces muy antiguas en muchos países.
En Rusia surge la famosa ensalada de remolacha llamada Shuba.
En Alemania y Polonia preparan variaciones de kartoffelsalat con remolacha y pepinillos.
En algunos países de América Latina existen versiones similares, que mezclan raíz con hortalizas frescas.
En España, la tradición de cocer verduras para ensaladas también es muy antigua. La ensaladilla rusa es un ejemplo clarísimo, pero antes de popularizarse esa receta también existía la costumbre de mezclar patata cocida con verduras de temporada.
Y, en algunas zonas rurales, era muy común añadir remolacha cuando había, sobre todo, porque aportaba color y dulzor a platos que normalmente eran más sobrios.
Lo curioso es que esta receta no tiene una forma fija, cada casa la adapta a su gusto.
Hay quien añade huevo duro.
Hay quien pone atún.
Hay quien la aliña con vinagre y aceite.
Y otros la prefieren con una salsa más cremosa.
Esa versatilidad es justo lo que hace tan especial a esta ensalada.
Las patatas que sirven para cocer deben ser firmes pero tiernas.
Sobre todo cuando añades la remolacha. Si remueves en exceso, teñirá toda la ensalada.
A algunas personas les encanta, a otras no tanto.
Media hora es ideal para que tome sabor. Si la dejas muchas horas, la patata absorbe el aliño y se seca un poco.
Añade manzana verde en cubito, a combinación es increíble y crea un contraste perfecto.
Incluye huevo duro y atún. Sacia mucho más.
Añade pepinillos, cebolla roja y un toque de eneldo.
Mayonesa ligera, mostaza y un chorrito de limón.
Muy suave y sabrosa.
Con aceitunas negras y pepino. Fresca, ligera y perfecta para verano.
Puedes saltear ligeramente la patata y la zanahoria antes de mezclarlas. El contraste con la remolacha fría queda buenísimo.
Sólo con aceite y limón. Muy limpia en sabor, ideal para acompañar platos de carne o de pescado.
También es perfecta para m.eter en un táper y llevarte a la playa o al campo.
Guárdala en un recipiente hermético. Se conserva bien de dos a tres días.
Si la aliñas con vinagreta, aguantará mejor. Si lleva yogur o mayonesa, es mejor comerla en 24 horas.
No recomiendo congelarla. Las patatas cocidas no quedan bien tras descongelarlas.
Pon la ensalada encima de una rebanada de pan tostado y añade un chorrito de aceite.
Con un poco de lechuga queda espectacular.
Con una hamburguesa o un huevo a la plancha, solucionas la noche.
Si te queda menos cantidad, añade garbanzos cocidos y tendrás otra receta distinta pero bien rica!
La ensalada de patata, zanahoria y remolacha es un plato muy completo y equilibrado.
Aporta energía estable y sensación de saciedad sin ser pesada.
Rica en betacarotenos, que cuidan la piel y la vista.
Llena de antioxidantes y muy buena para la circulación.
Si usas aceite de oliva, sumas grasas saludables y sabor. Es una receta perfecta para personas que buscan comer bien sin complicarse la vida.
Ensalada de patata, zanahoria y remolacha llena de sabor, color y tradición. Te cuento la receta paso a paso, variantes, trucos, historia, formas de conservarla y cómo sacarle el máximo partido para que te dure varios días perfecta.

Esta ensalada es de las más fáciles, sólo tienes que mezclar la patata troceada, con la remolacha y la zanahoria. Si quieres, añade aceitunas u otros ingredientes que te gusten.

Añade aceite, sal y limón al gusto
Sí, y queda buenísima. La zanahoria aporta dulzor, pero no es imprescindible.
Claro, pero tendrás que rallarla o cocinarla antes.
Añade la remolacha al final, y mezcla poco.
Sí, aunque es mejor una versión ligera o mezclarla con yogur.
Sí, si no añades huevo ni atún y usas solo vinagreta.
La ensalada de patata, zanahoria y remolacha es uno de esos platos que demuestran que la comida sencilla puede ser increíblemente sabrosa. No necesita ingredientes raros, ni técnicas complicadas, ni tiempo interminable.
Sólo hace falta cariño y ganas de comer algo rico, fresco y con color.
Es versátil, saludable y perfecta para cualquier época del año.
La puedes adaptar a tu gusto, a tu estilo, a tu día... y siempre queda bien. Y si quieres más recetas rápidas y deliciosas pásate por aquí!
Si te animas a prepararla, me encantará que me cuentes cómo la haces tú.
Cada casa tiene su truco, y descubrirlos siempre es un regalo.