Cuánto hacía que no preparaba leche merengada!! qué recuerdos^^. No la tomaba desde niña, así que me he animado a prepararla y te traigo un poquito de su historia, y tradición. Es una receta fácil y está buenísima fresquita ¡Sorprende con este clásico de la gastronomía española!
Cuando pienso en verano, sol y recuerdos de mi infancia, siempre aparece un vaso helado de leche merengada. Esa bebida cremosa, dulce y delicadamente aromatizada con canela y limón que, desde tiempos antiguos, ha acompañado a generaciones en España. Hoy quiero compartir contigo no sólo la receta perfecta, sino también la historia, los secretos de conservación y todos los trucos que he aprendido, para que cada sorbo sea una experiencia inolvidable.
La leche merengada no es solo un postre o bebida refrescante, es un pedacito de cultura española que ha trascendido generaciones. Su combinación de leche, azúcar, canela y limón crea una textura y sabor únicos que pocos pueden resistir. Y lo mejor de todo: puedes hacerla en casa, con ingredientes simples y amor en cada paso.
La leche merengada tiene raíces que se remontan a la España del siglo XIX, aunque algunos historiadores sugieren que sus orígenes podrían estar vinculados a antiguas recetas árabes de leche aromatizada. Durante años, esta bebida ha sido un símbolo de la gastronomía española en verano, especialmente en Madrid y Andalucía, donde los heladeros la ofrecían en los puestos callejeros.
En sus primeras versiones, la leche merengada era un lujo, servida sólo en ocasiones especiales. Con el tiempo, se popularizó y se convirtió en un clásico de los hogares, sobre todo en reuniones familiares y festividades. Lo maravilloso de esta receta es que, a pesar de los siglos, su esencia sigue intacta: leche, canela, limón y la magia del merengue, que la hace ligera y aireada.
Cada variante tiene su encanto y puede adaptarse al gusto de tu familia o invitados.
Bien fresquita, la leche merengada es perfecta para la merienda, y no sólo la de los más pequeños. Anímate a prepararla, es muy fácil y está buenísima!!

Coloca la leche en un cazo a fuego medio. Agrega la canela y la piel de limón. Deja que la mezcla se caliente lentamente, sin que llegue a hervir, para que la leche absorba los aromas naturales. Esto suele tardar unos 15 minutos.
Tapa con papel film y deja infusionar la leche con la canela y el limón 2-3 horas

Cuando vayas a tomar la leche, empieza a batir las claras a punto de nieve.
Cuando doblen su volumen y estén espumosas incorpora el azúcar, y sigue montando a punto de nieve.
El secreto está en que las claras queden firmes pero aireadas, como una nube ligera. Este merengue es lo que le dará a la leche merengada esa textura cremosa y única.
El merengue está listo cuando puedas volcar el bol sin que se derramen

Cuela la leche para retirar la canela y el limón. Luego, añade cuidadosamente el merengue, mezclando suavemente con movimientos envolventes, para no perder el aire que hemos incorporado.

La leche merengada se puede tomar fría, directamente del frigorífico, o incluso con hielo. Espolvorea un poco de canela en polvo al servir y… ¡listo! Cada vaso será un viaje a la infancia y a los sabores de la tradición española!
Sí, aunque el merengue aporta la textura característica, puedes omitirlo y obtener una bebida cremosa usando leche condensada o nata para montar.
Se puede congelar, pero es recomendable hacerlo en porciones individuales y consumirlo como granizado. Si lo descongelas, puede perder su textura esponjosa.
La leche entera es la ideal, porque aporta cremosidad y sabor. La leche semidesnatada también funciona, pero la bebida será menos rica.
Sí, siempre que los huevos sean frescos y se manipulen correctamente. La canela y el limón en cantidades moderadas son seguros para los más pequeños.
Hacer leche merengada es más que seguir una receta: es un acto de amor y creatividad. Me encantaría que probaras esta receta, la personalizaras y compartieras tu experiencia en los comentarios. ¿Tienes algún truco familiar que haga tu leche merengada especial? ¿La prefieres más dulce, con canela fuerte o un toque de limón? Comparte tu versión y hagamos de este clásico un punto de encuentro de sabores y recuerdos.
La leche merengada no es sólo un postre; es tradición, cultura y nostalgia en un vaso. Prepararla en casa permite experimentar con aromas, texturas y sabores, al mismo tiempo que mantenemos viva una receta que ha cruzado generaciones. Siguiendo estos pasos y consejos, lograrás una bebida irresistible que hará que todos pidan “un poquito más”.
No esperes a los días de calor para probarla: cada momento es perfecto para disfrutar de esta joya líquida de la gastronomía española.
Prueba también el maravilloso helado de canela, estoy segura que te encantará!