Mantecados de aceite caseros con sésamo al estilo tradicional andaluz. Te cuento su historia, origen en Estepa, trucos, variaciones, conservación y una receta, paso a paso, para conseguir unos mantecados suaves, aromáticos y llenos de sabor.
Los mantecados de aceite son uno de esos dulces que llevan consigo algo más que harina y azúcar. Llevan tradición, historia y ese toque cálido de cocina familiar que tantas veces echamos de menos.
Hoy quiero compartir contigo mi receta, mis trucos y también un poco de la historia que hace de este dulce algo tan especial.
Siéntate conmigo en la cocina, imagina el horno calentándose y el olor a ajonjolí tostado invadiendo la casa. Vamos a preparar algo bonito juntas.
Si hay un lugar en España donde los mantecados tienen nombre propio, ese es Estepa. Este pueblo sevillano es conocido por producir millones de mantecados cada año, y por haber convertido un dulce casero en un icono gastronómico. Pero su origen es mucho más humilde.
Cuentan que en el siglo XVI, en Andalucía había un exceso de cereales y de manteca de cerdo, debido a la ganadería y a la agricultura de la zona. Para aprovechar esos ingredientes surgieron dulces que combinaban harina tostada, azúcar y grasa.
Los primeros mantecados eran compactos, secos y se conservaban mucho tiempo, algo fundamental en una época donde no existían métodos de conservación modernos.
También hay teorías que relacionan estos dulces con tradiciones árabes, ya que Andalucía tuvo una gran influencia culinaria de la cultura islámica, donde era común el uso de sésamo, almendra y especias.
Aunque los mantecados tradicionales usaban manteca de cerdo, en muchas casas cristianas era una forma de diferenciar su repostería en tiempos donde la alimentación tenía un fuerte componente religioso.
Los mantecados de aceite nacieron como alternativa en familias que no usaban manteca por motivos económicos, culturales o religiosos. El aceite de oliva era más accesible y abundante en muchas zonas.
Con el tiempo, este tipo de mantecado se convirtió en una receta querida por quienes buscaban un sabor más ligero y un dulce apto para más personas.
Los mantecados están ligados a la Navidad por varias razones:
En muchas casas, hacer mantecados significaba el comienzo oficial de las fiestas. Era el momento en el que las cocinas se llenaban de harina tostada y de risas.
Incluso hoy, aunque podamos comprarlos en cualquier supermercado, algo dentro de nosotras se activa cuando sentimos su aroma.
Es casi imposible no asociarlo con familia, hogar y tradición.
Este es uno de esos dulces donde los pequeños detalles lo cambian todo. No es una receta complicada, pero sí agradece el mimo.
La diferencia entre un mantecado normalito y uno espectacular está aquí. La harina debe:
Si te pasas, amargará.
Si te quedas corta, sabrá a masa cruda.
La masa de los mantecados no se amasa como un pan. Sólo se mezcla hasta integrar los ingredientes, si la manipulas mucho, se volverá dura.
Un reposo de 30 minutos hace maravillas:
Puedes formarlos a mano o usar un cortador. Si usas un cortador, hazlo con presión suave, nada de movimientos bruscos.
Presiona ligeramente el sésamo sobre la superficie antes de hornear. Así se fija y no se cae después.
Los mantecados de aceite parecen fáciles, pero hay fallos muy típicos que puedes cometer:
Causas:
Solución:
Añade una cucharadita más de harina y deja reposar la masa.
Puede deberse a:
Aquí suele faltar:
Con un aceite rico, la diferencia es enorme.
Esto pasa con aceites intensos.
Usa aceite de oliva suave, especial repostería, o un coupage equilibrado.
Añade una cucharada de vino dulce tipo moscatel o anís. Quedan aromáticos y muy navideños.
Esta receta ya lo es por naturaleza: sin manteca, sin huevo.
Sólo revisa que el azúcar no sea refinado con procesos animales si eres estricta.
Tuesta el sésamo en sartén antes de añadirlo.
Ese aroma… inolvidable.
Puedes incorporar:
Cada especia cambia el carácter del dulce.
Una de las maravillas de esta receta es que dura muchísimo.
En una lata metálica o un tarro hermético:
De hecho, mejoran con los días, como muchos dulces tradicionales.
No es necesario, pero pueden durar más tiempo.
Sí se pueden congelar. Se descongelan muy bien porque no tienen manteca sólida.
Pero protégelos bien para que no absorban olores.
Los mantecados tienen algo especial cuando se presentan con cariño.
Ideas:
También quedan preciosos espolvoreados con un poco de azúcar glas.
Cada vez que tuesto harina para hacer mantecados, vuelvo a mi infancia. Recuerdo la cocina calentita, las mujeres de la familia reunidas, contando historias mientras formaban montoncitos de masa. Era un momento de unión, como un ritual.
La Navidad empezaba ahí.
Y ahora, cuando hago estos mantecados con aceite, siento que esa tradición sigue viva.
Que de alguna manera sigo conectada con ellas, y quizá tú también lo sientas cuando los prepares.
Mantecados de aceite caseros con sésamo al estilo tradicional andaluz. Te cuento su historia, origen en Estepa, trucos, variaciones, conservación y una receta, paso a paso, para conseguir unos mantecados suaves, aromáticos y llenos de sabor.

Este es el paso más importante de todos.
Extiende la harina en una bandeja y hornéala a 125 grados durante una hora.
Remueve varias veces para que no se queme.
La harina debe tomar un tono marfil y un aroma tostado delicioso.

En un bol, mezcla todos los ingredientes excepto el sésamo, que es para decorar.
Es mejor que añadas la harina tamizada.

Extiende la masa sobre la mesa hasta que tenga unos 2 cm de grosor.
Con un molde o un vaso da forma a los mantecados y ponles un poco de sésamo por encima.

Hornea hasta que estén ligeramente dorados por los bordes, a 200 grados centígrados unos 10 minutos.
Los mantecados de aceite con sésamo son un ejemplo perfecto de cómo la cocina tradicional puede ser sencilla y espectacular a la vez.
Cuando los prepares y la casa huela a harina tostada y sésamo, entenderás por qué esta receta sigue viva después de tantos siglos. Además, los puedes aromatizar con tus ingredientes favoritos y adaptarlos a tu gusto, aunque a mí me gustan los tradicionales, como te los muestro en esta receta.
Ojalá te animes a hacerlos, es más fácil de lo que parece y seguro que tienes los ingredientes en casa. Y ojalá te recuerden a algo bonito.
Cuéntame en comentarios:
¿Has hecho alguna vez mantecados caseros? cuáles te gustan más, los tradicionales o los de sabores como limón, coco, canela o chocolate.
¿Los prefieres con aceite o con manteca?
¿Tienes alguna tradición familiar alrededor de ellos?
Me encantará leerte y que compartamos ideas entre todos! ^^