El pavo de Navidad más jugoso y espectacular.

Porciones: 2 Tiempo total: 45 mins Dificultad: Principiante

Pavo de Navidad jugoso y lleno de sabor, con una receta casera paso a paso, sofrito cremoso, trucos infalibles, conservación, preguntas frecuentes y todo lo necesario para triunfar estas fiestas.

Por qué el pavo de Navidad merece volver a nuestras mesas.

El pavo no es solo una tradición importada o una costumbre “de película”. Es una carne con muchísimas ventajas, sobre todo para comidas grandes y celebraciones.

Es una carne magra y ligera.

Aunque no lo parezca, el pavo es una carne bastante ligera, sobre todo si se cocina bien. Esto hace que, incluso en comidas largas, no resulte pesada.

Cunde muchísimo.

Un pavo da para muchos comensales. Si sobra, cosa que a veces pasa, se puede reaprovechar de mil maneras.

Es muy versátil.

Aunque hoy nos centremos en una receta cremosa y jugosa, el pavo admite muchas preparaciones: al horno, guisado, en salsa, relleno o desmigado para otros platos.

Tiene ese punto especial de celebración.

Poner un pavo en la mesa tiene algo simbólico. Es un plato central, que reúne y que marca que ese día es diferente.

Elegir bien el pavo: el primer paso para que todo salga bien.

Aquí empieza todo. Un buen pavo marca la diferencia.

¿Pavo entero o por piezas?

Yo, para casa, suelo optar por solomillo de pavo o pechuga en piezas grandes. Es más fácil de manejar, más rápido de cocinar y más sencillo de dejar jugoso.

El pavo entero queda precioso, pero requiere más técnica y control. Si no tienes mucha experiencia, las piezas grandes son una opción fantástica.

Fresco o congelado.

Si puedes, elige pavo fresco. Tiene mejor textura y sabor.
Si usas congelado, descongélalo con tiempo, siempre en la nevera, y nunca a temperatura ambiente.

Cantidades orientativas.

Calculo unos 250–300 g de pavo por persona si es plato principal.
Si hay muchos entrantes, puedes usar menos cantidad.

Acompañamientos que le van de maravilla

Este pavo combina genial con:

Puré de patatas
Patatas asadas
Arroz blanco
Verduras salteadas
Manzana asada

Son guarniciones sencillas que equilibran la cremosidad del plato.

Trucos para que el pavo quede jugoso incluso al día siguiente.

Este es uno de los grandes miedos con el pavo: que al recalentar quede seco. Pero con estos trucos, eso no pasa.

No lo cocines de más.

Parece obvio, pero es el error más común. El pavo se termina de hacer con el calor residual y el reposo.

Siempre con salsa.

Guarda y recalienta el pavo siempre con salsa. Es la mejor protección contra la sequedad.

Recalentar a fuego suave.

Nada de microondas fuerte. Mejor una cazuela a fuego bajo o microondas en intervalos cortos.

Variaciones de la receta para adaptarla a tu estilo.

Una de las cosas que más me gusta de este pavo es que admite variaciones sin perder su esencia.

Con champiñones.

Añade champiñones laminados al sofrito. Aportan sabor y hacen la salsa aún más rica.

Con vino blanco.

Antes del tomate, añade un chorrito de vino blanco y deja que evapore. Da un punto festivo muy agradable.

Con hierbas aromáticas.

Tomillo o romero fresco combinan muy bien, siempre con moderación.

Versión más ligera.

Usa nata ligera y reduce la cantidad de queso. Sigue estando delicioso.

Errores comunes al hacer pavo de Navidad (y cómo evitarlos).

Te los cuento porque yo misma he pasado por ellos.

Pavo seco.

Casi siempre es por exceso de cocción o fuego demasiado alto.

Salsa demasiado espesa.

Se arregla fácilmente añadiendo un poco más de leche caliente.

Salsa insípida.

Falta de sal o de un buen sofrito. El sabor se construye desde el principio.

El pavo como plato principal sin estrés.

Este pavo es perfecto porque se puede hacer con antelación, no necesita horno y te deja la cocina bastante libre el día de Navidad.

Para mí, eso es un lujo.

Cómo conservar el pavo de Navidad para disfrutarlo varios días sin que pierda jugosidad

Una de las cosas que más me gustan de esta receta de pavo es que, no solo queda espectacular recién hecho, sino que al día siguiente está incluso mejor.

Conservación en la nevera.

Si te sobra pavo (que a veces pasa, aunque no siempre), guárdalo así:

En un recipiente hermético.
Siempre cubierto con su salsa.
En la parte más fría de la nevera.

De esta forma se conserva perfectamente entre 3 y 4 días. La salsa actúa como protección y evita que la carne se reseque.

Recalentar sin que se seque.

Este punto es clave, yo siempre recaliento el pavo a fuego muy suave, en una cazuela, añadiendo un chorrito de leche o nata, si la salsa ha espesado demasiado. Tapo y dejo que se caliente poco a poco.

Si uso microondas, lo hago en intervalos cortos y siempre tapado. Nunca lo recalientes sin salsa.

¿Se puede congelar el pavo de Navidad?

Sí, se puede congelar perfectamente. Mi forma de hacerlo:

Corto el pavo en porciones.
Lo cubro bien con salsa.
Lo guardo en recipientes aptos para congelación.

Así puede durar hasta 2 meses en el congelador sin problema. Para descongelarlo, lo paso a la nevera la noche anterior y luego lo recaliento despacio. Queda sorprendentemente bien.

Cómo aprovechar las sobras de pavo (porque aquí no se tira nada).

Si hay algo maravilloso del pavo, es lo mucho que cunde, y con las sobras se pueden hacer platos riquísimos.

Pavo desmenuzado para pasta.

Desmenuza el pavo, mézclalo con un poco de su salsa y úsalo para acompañar pasta. Queda cremoso y delicioso.

Empanadas o empanadillas.

El pavo con esta salsa es un relleno espectacular para empanadas. Solo tienes que picarlo un poco más.

Bocadillos calientes.

Pan crujiente, pavo caliente con salsa y un poco de queso… no te digo más.

Arroz cremoso de pavo.

Usa la salsa como base para un arroz meloso. Añade el pavo al final y tendrás un plato nuevo con sabor a fiesta.

Preguntas frecuentes sobre el pavo de Navidad.

¿Puedo hacer esta receta con antelación?

Sí, y de hecho la recomiendo. Puedes hacerla el día antes y recalentarla el día de Navidad. El sabor mejora y tú estás más tranquila.

¿Qué parte del pavo es mejor para esta receta?

El solomillo y la pechuga son ideales. Son fáciles de cocinar, se cortan bien y quedan muy jugosos con esta salsa.

¿Puedo usar pavo entero?

Sí, pero esta receta está pensada para piezas. Si usas pavo entero, te recomiendo adaptarla y cocinarlo al horno primero.

¿Puedo sustituir la nata?

Puedes usar nata ligera, o incluso leche evaporada. Cambia un poco la textura, pero sigue funcionando.

¿Qué queso rallado es mejor?

Yo suelo usar mezcla de quesos suaves o parmesano rallado fino. Evita quesos muy fuertes que tapen el sabor.

¿El tomate frito puede ser casero?

Por supuesto. De hecho, si es casero, mejor aún. Aporta más sabor y menos acidez.

¿Se puede hacer sin queso?

Sí. El queso aporta redondez, pero la salsa sin él sigue siendo deliciosa.

¿Cómo ajusto la receta para más personas?

Es muy fácil de escalar. Solo multiplica cantidades y usa una cazuela amplia para que el pavo no quede amontonado

pavo de navidad con brocoli

El pavo de Navidad más jugoso y espectacular.

Tiempo de preparación 10 mins Tiempo de cocción 35 mins Tiempo total 45 mins Dificultad: Principiante Porciones: 2

Descripción

Pavo de Navidad jugoso y lleno de sabor, con una receta casera paso a paso, sofrito cremoso, trucos infalibles, conservación, preguntas frecuentes y todo lo necesario para triunfar estas fiestas.

Ingredientes

Instrucciones

Vídeo
  1. El sofrito, la base del sabor

    A fuego bajo añade la cebolla picada y el ajo.

    Sofríe despacio, sin prisas, hasta que la cebolla está transparente y ligeramente dorada

  2. El tomate frito

    Añade el tomate frito y deja que se cocine unos minutos, removiendo, para que pierda el sabor crudo y se integre con la cebolla.

  3. Añade el pavo

    Añade el pavo troceado y cocina 2-3 minutos hasta que se dore bien.

  4. Añadir la nata y la leche

    Una vez el tomate frito está bien integrado con el sofrito, baja el fuego y añade la nata para cocinar. Remueve despacio, dejando que se funda con el tomate y la cebolla.

    Después añade la leche.

  5. Cocina el pavo

    Deja que el pavo se cocina hasta que esté tierno.

    Añade sal y pimienta al gusto.

  6. Queso rallado, el toque final

    Añade el queso rallado poco a poco, removiendo constantemente para que se funda bien y no haga grumos.

Nota

Este pavo de Navidad es de esos platos que se quedan contigo, porque no solo alimenta, también reúne, calma y crea recuerdos.

Es una receta que te permite disfrutar de la cocina sin presión, que queda bien incluso si no eres experta y que se adapta a tu ritmo.

Cuando alguien te diga “qué bueno está el pavo”, sabrás que todo ese rato en la cocina ha merecido la pena.

Ahora me toca escucharte a ti.

¿Eres más de pavo o de otro plato principal?
¿Te gusta más con salsa cremosa o más sencillo?
¿Tienes algún truco familiar que nunca falla?

Déjamelo en comentarios. De verdad, me encanta leer vuestras experiencias y tradiciones, porque cada casa vive la Navidad a su manera.

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