Te enseño paso a paso cómo hacer la mejor tarta de piña invertida, esponjosa, jugosa y con ese toque caramelizado irresistible. Una receta casera y sencilla con sabor a infancia que siempre triunfa.
Una receta que muchas descubrimos gracias a alguna madre, tía o vecina que la preparaba con piña en almíbar, azúcar moreno y ese bizcocho dorado que se deshacía en la boca.
Para mí, esta tarta tiene algo mágico. Huele a cocina de domingo, a sobremesa con la familia, a recetas que no necesitan decoraciones exageradas porque lo dicen todo con su sabor.
Hoy quiero enseñarte cómo la hago yo, con todo detalle. También te contaré cómo guardarla, cómo adaptarla si no tienes horno, qué hacer si quieres una versión más ligera y qué errores evitar.
Así que si estás buscando un postre fácil, resultón y lleno de sabor, quédate conmigo. Porque esta tarta de piña invertida no solo se come, se disfruta de verdad.
Después de hacer esta tarta muchas veces, he ido apuntando varios detalles que marcan la diferencia. Aquí te los dejo para que la tuya quede de diez desde el primer intento.
Lo bueno de esta tarta es que se conserva bien durante un par de días si se guarda correctamente. Aquí te explico cómo hacerlo para que siga estando jugosa.
A temperatura ambiente: si no hace mucho calor, puedes dejarla fuera unas 24 horas bien tapada con film, o dentro de un recipiente hermético. El caramelo se mantendrá suave y el bizcocho seguirá tierno.
En la nevera: a partir del segundo día, es mejor guardarla en la nevera. Pero ten en cuenta que el frío endurece un poco el bizcocho. Sácala un rato antes de comerla para que recupere la textura.
¿Se puede congelar?: sí. Córtala en porciones y envuélvela en film, luego, guárdala en una bolsa para congelador. Cuando quieras disfrutarla, déjala descongelar a temperatura ambiente. El caramelo quedará más denso, pero sigue estando rica.
Aunque la receta original se hace al horno, si no tienes uno también puedes hacer una versión parecida en la sartén, o incluso en una olla de cocción lenta.
En sartén: usa una sartén antiadherente con tapa. Haz el caramelo igual, coloca la piña y vierte la masa por encima. Cocina a fuego muy bajo, tapado, durante unos 40-50 minutos. Vigila que no se queme por abajo. Es más delicado, pero posible.
En olla lenta (slow cooker): forra el fondo con papel de horno, pon el caramelo y la piña y vierte la masa. Cocina en temperatura alta unas 2 horas. El resultado no es tan dorado, pero el bizcocho queda muy jugoso.
Una vez que dominas la receta base, puedes dejar volar la imaginación y adaptarla según la ocasión o tus antojos. Aquí van algunas ideas que he probado y quedan genial.
Tarta de piña y coco.
Añade a la masa un par de cucharadas de coco rallado y espolvorea un poco por encima cuando la voltees. El sabor es tropical, suave y queda espectacular.
Tarta de piña con ron.
Sustituye parte del almíbar por ron oscuro (unos 30 ml), para darle un toque más adulto. El alcohol se evapora al hornear, pero queda ese aroma intenso y cálido que combina genial con el caramelo.
Versión sin azúcar refinado.
Usa azúcar de coco o panela para endulzar tanto el caramelo como la masa. También puedes probar con sirope de agave en la mezcla del bizcocho, ajustando la cantidad de harina.
Tarta de piña con nata montada.
Sirve cada porción con una cucharada de nata montada por encima. Es un contraste suave y cremoso que queda de maravilla, sobre todo si la tarta está templada.
Para fiestas o celebraciones.
Puedes hacerla en moldes individuales usando moldes de muffins o de tartaletas. Coloca un trozo pequeño de piña en cada uno y reparte la masa. Quedan muy vistosos y son perfectos para servir en cumpleaños o cenas con amigos.
Te enseño paso a paso cómo hacer la mejor tarta de piña invertida, esponjosa, jugosa y con ese toque caramelizado irresistible. Una receta casera y sencilla con sabor a infancia que siempre triunfa.

Derrite la mantequilla con el azúcar directamente al fuego.
Ojo que no se queme, solo que se funda bien.

Cuando el caramelo esté líquido y repartido, coloca las rodajas de piña con cuidado.
Si tienes guindas, una en el centro de cada rodaja, queda de revista.

Bate la mantequilla con el azúcar . Añade los huevos, el jugo de piña y la vainilla. Luego, incorpora la harina tamizada con la levadura, poco a poco y sin batir en exceso.

Echa la masa sobre las rodajas de piña con caramelo. Alisa un poco la superficie.

Con el horno precalentado a 180ºC, hornea durante 30-35 minutos. Haz la prueba del palillo.
Deja reposar 5-10 minutos, luego coloca un plato grande y dale la vuelta con seguridad. Ver esa piña caramelizada es gloria.
Yo ya tengo esta tarta en mi recetario personal de "básicos que nunca fallan". Es bonita, deliciosa, y siempre que la hago alguien me pide la receta. ^
Me encantaría saber si la haces, si le das tu toque, ^... o si la conviertes en tu comodín para cuando tienes invitados y poco tiempo. Cuéntamelo en los comentarios y comparte esta receta con quien sabes que ama los postres caseros pero sin complicaciones.