Descubre el método definitivo para preparar tomate frito casero en Thermomix. Una receta tradicional, con trucos de conservación y un sabor que te hará olvidar el bote comprado para siempre. ¡Entra y cocina como un profesional!
Después de muchas pruebas, de manchar alguna que otra vez la tapa por no medir bien las temperaturas y de ajustar los tiempos según la variedad del tomate, por fin tengo "LA RECETA", y te la voy a contar con todo lujo de detalles para que tú también te conviertas en el héroe o heroína de tu cocina.

A veces, nos da miedo meternos en faenas de cocina que parecen largas, pero te aseguro que hacer tu propio tomate frito casero es una de las mejores inversiones de tiempo que puedes hacer. Aquí te doy mis razones de peso:
No todos los tomates son iguales, y aquí es donde mucha gente falla antes de empezar. Si usas un tomate con mucha agua, te pasarás horas esperando a que espese. Si usas uno muy verde, la acidez será inmanejable.
Para mí, no hay discusión posible, el tomate de pera es el ideal para fritos y salsas. ¿Por qué? Porque tiene una relación carne/agua perfecta. Tiene mucha pulpa, y pocas pepitas-.
Si tienes en el huerto o en la frutería unos tomates en rama que están pidiendo a gritos ser cocinados (esos que están casi blandos al tacto), úsalos. Aportan un aroma increíble. Mi consejo es que, si puedes, hagas una mezcla: 70% tomate de pera y 30% tomate maduro de otra variedad para ganar en matices de sabor.
Sé que esto puede sonar a trampa, pero si un día tienes prisa, o no es temporada de buenos tomates, puedes usar latas de tomate natural triturado de buena calidad. La Thermomix hará el trabajo de "freírlo" y mejorarlo, aunque el sabor nunca llegará al nivel de unos tomates frescos.
Lo bonito de cocinar con este robot es que nos ahorra el paso más tedioso: estar de pie frente al fuego removiendo para que no salte y no se pegue. Pero ojo, que sea automático no significa que no tenga su arte.
Llevo años haciendo esta receta y, como te decía al principio, he cometido todos los errores posibles. Aquí tienes mis "pro-tips" para que tú vayas directa al éxito:
Si por salud o dieta no quieres usar azúcar, puedes añadir una zanahoria muy picadita al sofrito inicial de la cebolla. La zanahoria es rica en azúcares naturales que se liberan con la cocción larga, y neutralizan la acidez del tomate de forma magistral. Otra opción es un chorrito de reducción de Pedro Ximénez, le da un color oscuro y un sabor dulce increíble.
Hacer tomate frito casero puede convertir tu cocina en una escena de película de terror si no tienes cuidado. Nunca llenes el vaso por encima de los 2 litros. Si ves que burbujea mucho y salta por el bocal a pesar del cestillo, baja la temperatura a 100°C, aunque tardará un poco más en espesar.
Como ocurre con los buenos guisos, el tomate frito casero está mucho mejor de un día para otro. Los sabores se asientan, el aceite se estabiliza y la acidez se redondea. Si puedes, hazlo hoy para comerlo mañana, me darás las gracias.
Hacer un kilo de tomate está bien, pero ya que te pones y manchas la máquina, lo suyo es hacer mucha cantidad. El tomate frito casero es como el oro líquido de la despensa. Aquí te explico mis dos métodos favoritos para que no se desperdicie ni una gota.
Si sabes que vas a gastar el tomate en la misma semana, no te compliques. Deja que se enfríe por completo y guárdalo en un táper de cristal con un buen cierre hermético. Aganta perfectamente entre 5 y 7 días en el frigorífico. Un truco: si echas un chorrito fino de aceite de oliva por encima antes de cerrar el bote, creas una capa natural que evita que el tomate se oxide en contacto con el aire.
Este es el que te permite tener una hilera de botes en la despensa listos para cualquier emergencia. No hay nada más satisfactorio que abrir un bote hecho por ti hace tres meses y que huela como si lo acabaras de cocinar.
Muchas veces pensamos solo en pasta, pero este tomate frito casero está tan rico que eleva cualquier plato. Aquí te dejo algunas ideas que me salvan la vida a diario:
¿Tienes alguna duda que no esté aquí? Ponla en los comentarios y te respondo en un periquete. ¡Me encanta leer vuestros trucos!
Descubre el método definitivo para preparar tomate frito casero en Thermomix. Una receta tradicional, con trucos de conservación y un sabor que te hará olvidar el bote comprado para siempre. ¡Entra y cocina como un profesional!
Si usas tomates frescos, lo primero es lavarlos bien y quitarles el pedúnculo (la parte verde).
Corta los tomates en cuartos, mételos en el vaso (no superes nunca la marca de máximo, mejor hazlo en dos tandas si tienes mucha cantidad) y programa 1 minuto a velocidad progresiva 5-10. Tiene que quedar una especie de zumo denso y muy fino. Reserva este líquido en un bol.
Añade la cebolla cortada en cuartos, el ajo (quítale el germen central para que no repita), el pimiento y el aceite.
Trocea programando 4 segundos en velocidad 4. No queremos un puré, queremos trocitos pequeños que se sofrían bien. Acto seguido, baja los restos de las paredes con la espátula y programa 7 minutos, temperatura 120°C (o Varoma si tienes un modelo antiguo), velocidad 1.
Este paso es crucial. Necesitamos que la cebolla se vuelva transparente y empiece a caramelizar. Ese tono dorado es el que le va a dar complejidad al sabor final de nuestro tomate frito casero.
Una vez que el sofrito está listo, añade el tomate triturado que teníamos reservado, al vaso. Ahora añadiremos los condimentos:
Una cucharadita generosa de sal.
Una cucharadita de azúcar (ajustaremos luego).
Aquí viene el truco del almendruco para que el tomate no te quede aguado: en lugar del cubilete, coloca el cestillo sobre la tapa (o el accesorio antisalpicaduras si tienes la TM6). Esto permite que el vapor escape de forma constante, facilitando que el agua del tomate se evapore y la salsa se concentre.
Programa 30 minutos, temperatura 120°C (o Varoma), velocidad 2.
Cuando termine el tiempo, abre la tapa con cuidado (el vapor quema mucho). Verás que el volumen ha bajado y el color se ha intensificado. Prueba la salsa. ¿Está ácida? Añade media cucharadita más de azúcar. ¿Está sosa? Un poco más de sal.
Si ves que todavía está un poco líquido (esto depende de cuánta agua soltaran tus tomates), programa 10 minutos más a la misma temperatura. El tomate frito casero de verdad tiene que tener "cuerpo", que cuando metas la cuchara se quede impregnada.
Una vez que el tomate está frito, tienes dos opciones según el uso que le vayas a dar:
Textura rústica: Tal cual sale del vaso. Se notan los trocitos de cebolla y pimiento. Es ideal para acompañar unos huevos fritos o para una base de empanada.
Textura terciopelo: Si buscas esa salsa fina y brillante tipo "Gourmet", espera a que la temperatura baje un poco a 80°C y tritura durante 30 segundos en velocidad 10. El aceite se emulsionará con el tomate y pasará de ser un rojo oscuro a un naranja vibrante y cremoso que es una auténtica locura para los platos de pasta.