Aprende a preparar una tortilla de jamón york y queso perfecta, cremosa y llena de sabor. Una receta casera, fácil y deliciosa para disfrutar en cualquier momento.
Hay recetas que huelen a cocina casera, a pan recién hecho y a sobremesa sin prisas. La tortilla de jamón york y queso es una de ellas.
No es una receta complicada ni necesita ingredientes raros pero tiene algo especial: ese sabor suave, tierno, reconfortante, que nos recuerda que las cosas sencillas también pueden ser las más ricas. Además, se prepara en menos de 10 minutos, asi que el tiempo no es excusa para no comer bien!
Cada vez que la preparo, pienso que es la mezcla perfecta entre lo práctico y lo delicioso. Es rápida, versátil y siempre gusta, es ideal para esos días en los que no sabes qué hacer de comer, o quieres una cena rica sin complicarte la vida.
Y además, huele a infancia. A esas noches en las que la tortilla salía directa de la sartén al plato, con el queso fundiéndose dentro y el jamón york dándole ese toque salado que hace que no quieras que se acabe nunca.
Hoy te cuento cómo hago mi tortilla de jamón york y queso casera, con trucos para que quede jugosa, ideas de versiones, su pequeña historia, consejos de conservación y respuestas a esas dudas que siempre surgen cuando te metes en la cocina.
- Un poco de historia. la tortilla, un clásico que nunca pasa de moda.
- Trucos para que la tortilla quede cremosa y sabrosa.
- Variaciones deliciosas de la tortilla de jamón york y queso.
- Cómo acompañarla.
- Conservación de la tortilla de jamón york y queso.
- Un poco de historia, del desayuno al plato principal.
Un poco de historia. la tortilla, un clásico que nunca pasa de moda.
La tortilla es una de esas recetas universales. Hay versiones en casi todos los países, pero la española, con sus huevos bien batidos y su textura jugosa, se lleva el mérito de convertir algo tan simple en un icono.
La versión con jamón york y queso es una evolución moderna, más cercana a las tortillas francesas rellenas, o a las versiones de desayuno del norte de Europa. Empezó a popularizarse en los hogares españoles en los años 80, cuando el jamón cocido y los quesos fundentes empezaron a formar parte de las neveras familiares.
Era una forma fácil de aprovechar ingredientes y, a la vez, darle un toque más cremoso y sabroso a la clásica tortilla de huevo.
Desde entonces, se ha convertido en una de esas recetas “comodín”: fácil, rápida y siempre agradecida.
Trucos para que la tortilla quede cremosa y sabrosa.
- Elige bien el queso.
Los que funden bien son los mejores: emmental, gouda, mozzarella o cheddar. Si te gusta el toque fuerte, añade un poco de queso curado rallado. - Bate los huevos con energía.
Así entra aire en la mezcla y la tortilla queda más esponjosa.. - Añade un toque de leche o nata.
Hace que la mezcla sea más cremosa, especialmente si usas queso curado o jamón más seco. - Usa buena sartén.
Parece una tontería, pero una sartén antiadherente marca la diferencia.
Variaciones deliciosas de la tortilla de jamón york y queso.
Una de las cosas que más me gusta de esta receta es que se presta a mil versiones. Puedes adaptarla a lo que tengas, o al gusto de quien la vaya a comer.
Tortilla de jamón york, queso y cebolla caramelizada.
Un contraste delicioso entre el dulce de la cebolla y el salado del jamón.
Tortilla con champiñones.
Saltea unos champiñones laminados antes de añadirlos a la mezcla. Aporta jugosidad y un sabor muy casero.
Tortilla vegetal.
Añade pimientos, calabacín o espinacas troceadas para hacerla más ligera y colorida.
Tortilla de jamón serrano y queso manchego.
Una versión más intensa y con sabor a campo. Ideal si te gustan los sabores fuertes.
Tortilla rellena.
Haz dos tortillas finas y únelas con una capa de queso fundido en medio. Queda como una pequeña tarta salada.
Cómo acompañarla.
Esta tortilla de jamón york y queso combina bien con casi todo. Si es para comida o cena, puedes acompañarla con:
- Ensalada fresca de tomate y lechuga.
- Patatas asadas o fritas.
- Pan rústico y un chorrito de aceite.
- Gazpacho o crema de verduras.
Si la haces para un brunch o desayuno salado, un poco de pan tostado con aguacate, o una salsa ligera de yogur le van de maravilla.
Conservación de la tortilla de jamón york y queso.
Si te sobra (que no suele pasar), puedes guardarla en la nevera dentro de un recipiente hermético hasta tres días. Para recalentarla, hazlo en una sartén a fuego suave o en el microondas tapada con film, para que no se reseque.
También puedes congelarla, aunque la textura del queso cambia un poco. Si lo haces, deja que se enfríe completamente antes de guardarla y recaliéntala directamente sin descongelar del todo.
Un poco de historia, del desayuno al plato principal.
Aunque la tortilla española de patatas es la reina de las mesas, esta versión con jamón york y queso se inspira más en la “omelette” francesa. Los franceses fueron los primeros en doblar las tortillas y rellenarlas con ingredientes suaves, como queso o champiñones.
Con el tiempo, esa técnica cruzó fronteras y se mezcló con el gusto español por el huevo bien cuajado y el jamón. El resultado es esta receta sencilla, deliciosa y muy nuestra.
Es el tipo de plato que se puede comer caliente o frío, en casa o en un picnic, sólo o acompañado. Una receta sin pretensiones, pero llena de sabor y recuerdos.
Tortilla de jamón york y queso sensacional: cremosa, fácil y con sabor a casa.
Descripción
Aprende a preparar una tortilla de jamón york y queso perfecta, cremosa y llena de sabor. Una receta casera, fácil y deliciosa para disfrutar en cualquier momento.
Ingredientes
Instrucciones
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Prepara los ingredientes
Corta el jamón york en tiras o taquitos pequeños, según prefieras. Si el queso es en lonchas, trocéalo para que se funda mejor.
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Bate los huevos
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Añade el jamón y el queso
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Calienta la sartén y cocina
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Sirve y disfruta
Nota
Preguntas frecuentes.
¿Puedo usar otro tipo de jamón?
Sí, puedes usar jamón serrano, pavo o, incluso, sobras de pollo o lomo.
¿Y si no tengo queso rallado?
Puedes usar lonchas troceadas o cualquier queso que funda bien. Incluso una mezcla de varios da un resultado más sabroso.
¿Puedo hacerla al horno?
Claro, puedes hornearla en un molde pequeño a 180 ºC unos 15-20 minutos. Queda más gruesa y con textura uniforme.
¿Se puede hacer sin aceite?
Si usas una buena sartén antiadherente, puedes reducirlo al mínimo, pero un poquito de aceite ayuda a que no se pegue y aporta sabor.
¿Cómo hago para que no se rompa al darle la vuelta?
Usa un plato un poco más grande que la sartén y asegúrate de que la tortilla esté ligeramente cuajada. No la fuerces, deja que el calor haga su trabajo.
Por qué me encanta esta receta.
Porque tiene ese equilibrio perfecto entre lo fácil y lo delicioso.
Porque es de esas recetas que puedes hacer en cualquier momento, sin planificar y sin ensuciar media cocina.
Y porque siempre, siempre, sale bien.
Además, me encanta que sea una receta que une generaciones.
La pueden hacer los más pequeños, los mayores, los que se inician en la cocina, o los que, simplemente, quieren algo rápido pero casero.
Es la receta que preparo cuando quiero algo reconfortante, cuando me apetece cocinar sin complicarme o cuando alguien llega de sorpresa a casa.
Y no hay mejor sensación que ver cómo se derrite el queso al partirla ^^
La tortilla de jamón york y queso casera es una de esas recetas que nunca fallan. Sencilla, cremosa y con un sabor que reconforta, demuestra que lo básico puede ser extraordinario.
A veces, no hacen falta grandes ingredientes para hacer algo delicioso. Sólo ganas, calma y ese toque de cariño que convierte lo cotidiano en algo especial.
Así que la próxima vez que no sepas qué cocinar, ya sabes: unos huevos, un poco de jamón, queso… y el resto vendrá solo. Y si necesitas más ideas de recetas rápidas pásate por nuestra sección!
💬 Cuéntame, ¿tú cómo la haces? ¿Le das tu toque personal?
Me encantará leer tu versión en los comentarios.


