Cómo hacer turrón de nata y nueces casero paso a paso, con una receta fácil, trucos infalibles, conservación, preguntas frecuentes y todo lo que necesitas para un turrón cremoso y delicioso hecho en casa.
Si te gusta la repostería casera, los sabores de siempre y las recetas que crean recuerdos, quédate conmigo. Este turrón lo merece.
Dentro del universo del turrón, el de nata y nueces ocupa un lugar muy especial. No es tan duro como el de Alicante ni tan denso como el de Jijona. Es cremoso, delicado y muy agradable al paladar.
Lo que más me gusta de este turrón es su equilibrio. No es excesivamente dulce, la nata aporta suavidad y las nueces ese contraste crujiente que hace que cada bocado sea interesante. Es uno de esos turrones que gustan tanto a niños como a adultos. No tiene sabores intensos ni amargos, lo que lo convierte en un acierto seguro en cualquier mesa.
Te voy a ser muy sincera: una vez que lo haces en casa, cuesta volver al comprado.
Sin conservantes raros, sin aceites innecesarios. Solo ingredientes reales.
El turrón casero tiene un sabor más limpio, más auténtico. Se nota la calidad de la nata, el aroma de las nueces y el punto justo de dulzor.
Con lo que cuesta una tableta buena de turrón, puedes hacer varias en casa.
Un turrón hecho por ti, bien envuelto, es un detalle maravilloso y muy personal.
Este paso puede imponer un poco, pero si has seguido bien los tiempos, no tiene ningún misterio.
Saca el molde de la nevera y tira suavemente, sale solo. Si notas que está muy frío y duro, dejalo reposar cinco minutos fuera antes de manipularlo.
Usa un cuchillo grande, bien afilado. Si quieres cortes muy limpios, pasa el cuchillo por agua caliente y sécalo antes de cada corte. El turrón de nata y nueces debe cortarse con facilidad, sin desmoronarse, pero tampoco estar blando. Ese punto es el que buscamos.
Esta es una de las dudas más frecuentes, así que quiero detenerme un poco aquí.
Cremosa, pero firme. Se corta sin romperse. Se deshace ligeramente en la boca, y las nueces se notan, pero no dominan
Si tu turrón cumple todo esto, enhorabuena: te ha quedado de diez.
Suele ser por falta de cocción o por no haber respetado el reposo. Se soluciona dejándolo más tiempo en la nevera.
Puede deberse a una cocción excesiva o a usar demasiada leche en polvo. Aun así, te digo algo: incluso más duro, sigue estando riquísimo.
Aquí te doy pequeños detalles que no siempre se cuentan, pero que marcan la diferencia entre un turrón bueno y uno que la gente recuerda.
Tostar ligeramente las nueces realza muchísimo el sabor.
El turrón no entiende de prisas. Si subes el fuego para que espese antes, corres el riesgo de que se queme, o que quede con sabor a caramelo fuerte.
Especialmente al principio. La leche en polvo tiende a pegarse si no estás atenta.
La espátula te permite rascar bien el fondo y los laterales, evitando que se pegue.
Siempre, porque te prometo que vuela.
Una vez que dominas la receta clásica, es muy tentador empezar a experimentar, y te animo a hacerlo, porque este turrón admite muchísimas versiones.
Añade 100 g de chocolate blanco a la mezcla caliente y remueve hasta que se funda. Queda aún más cremoso y muy goloso.
Sustituye parte del azúcar por miel suave. El sabor cambia ligeramente, más cálido y muy navideño.
Puedes mezclar nueces con almendras, avellanas o pistachos. Mantén siempre el equilibrio para que no resulte pesado.
Una cucharadita de extracto de vainilla aporta un aroma delicioso y muy elegante.
Aquí te cuento los fallos más habituales para que no te lleves disgustos.
Fuego demasiado alto o poco removido. Baja el fuego y no te separes de la mezcla.
Puede ser por exceso de cocción o porque la nata no era la adecuada. Usa siempre nata de montar.
Normalmente es por falta de reposo o porque se retiró del fuego demasiado pronto.
Aquí me pongo un poco detallista, pero merece la pena.
Envolver el turrón en papel vegetal y atarlo con una cuerda fina queda precioso y muy artesanal.
Una caja sencilla, con una etiqueta hecha a mano, convierte tu turrón en un regalo increíble.
Si lo sirves en la mesa, corta trozos pequeños. Es más elegante y la gente siempre repite.
Una de las grandes ventajas del turrón casero es que se conserva muy bien si lo haces correctamente y eso, en Navidad, es una maravilla, porque puedes adelantar trabajo y disfrutar sin prisas.
Si en tu casa no hace demasiado calor, el turrón de nata y nueces se puede conservar perfectamente a temperatura ambiente durante varios días.
Yo lo hago así:
-Lo envuelvo bien en papel vegetal
-Luego lo guardo en una caja de cartón o lata
-Lo coloco en un lugar fresco y seco
Así se mantiene en buen estado entre 5 y 7 días sin problema.
Si prefieres ir sobre seguro, o si hace calor en casa, la nevera es una gran aliada. En la nevera dura hasta 2 semanas perfectamente conservado. Eso sí, siempre bien envuelto para que no coja olores.
Consejo importante: sácalo de la nevera unos minutos antes de servirlo. A temperatura ambiente está mucho más cremoso y sabroso.
Sí, se puede congelar, y bastante bien. Cómo lo hago yo:
-Envuelvo el turrón primero en papel vegetal
-Luego en film transparente
-Por último lo meto en una bolsa apta para congelación
Así puede durar hasta 2 meses congelado.
Para consumirlo, lo dejo descongelar lentamente en la nevera y luego lo saco a temperatura ambiente un rato antes de servir. La textura se mantiene sorprendentemente bien.
Este turrón no lleva huevo crudo ni ingredientes delicados, así que es una receta bastante segura. Aun así, hay pequeños detalles que conviene tener en cuenta.
Especialmente la nata. Comprueba siempre la fecha de caducidad y consérvala bien fría hasta el momento de usarla.
Utensilios limpios, manos limpias y superficies cuidadas. Parece obvio, pero es importante.
El turrón se reseca y puede coger olores. Siempre bien envuelto.
Si quieres ir un paso más allá, regalar este turrón es un detallazo.
-Papel vegetal
-Cuerda fina
-Etiqueta con el nombre y la fecha
No necesitas más. La sencillez también es elegante.
Una caja bonita o una lata, convierte el turrón en un regalo especial y sostenible.
Una pequeña nota escrita a mano diciendo que lo has hecho tú marca la diferencia.
Aprende a preparar turrón de nata y nueces casero paso a paso, con una receta fácil, trucos infalibles, conservación, preguntas frecuentes y todo lo que necesitas para un turrón cremoso y delicioso hecho en casa

Las pico de forma irregular y las tuesto ligeramente en una sartén sin aceite durante un par de minutos, solo hasta que sueltan aroma. Luego las dejo enfriar.
Este paso es opcional, pero de verdad que marca la diferencia.

En un cazo pongo la nata, el azúcar, y la leche en polvo. Lo llevo a fuego medio-bajo, removiendo constantemente.
Aquí no hay que tener prisa. Es importante que se integren bien los ingredientes sin que hierva fuerte.
Voy removiendo hasta que la mezcla espesa ligeramente y adquiere un tono más cremoso. No debe caramelizar ni oscurecerse demasiado.
Este punto suele tardar unos 10-15 minutos, dependiendo del fuego.

Retiro del fuego y añado las nueces tostadas y la almendra. Mezclo bien para que se repartan de manera uniforme.

Si no tienes un molde de silicona ponle papel vegetal
Vierte la mezcla en el molde y presiona para que quede compacta.
Llevo el molde a la nevera y lo dejo al menos 4 horas. Yo, si puedo, lo dejo toda la noche. Cuanto más reposo, mejor se corta y más se integran los sabores.
Si has llegado hasta aquí, creo que ya lo sabes: este turrón de nata y nueces no es una receta más. Es una experiencia, es una forma de volver a lo sencillo, a lo hecho con cariño, a lo que realmente importa.
Lo mejor de todo es que, una vez que lo haces una vez, se convierte en tradición. En algo que repites, que mejoras, que adaptas. En algo tuyo.
Ahora me encantaría saber de ti. ¿Eres más de turrón clásico o te gusta experimentar? ¿Lo harías para regalar o solo para casa? ¿Qué dulce navideño no falta nunca en tu mesa?
Déjamelo en comentarios, Me encanta leerte y compartir recetas que crean recuerdos.